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INTA EEA PERGAMINO

TECNOLOGÍA DE FERTILIZACIÓN FOSFORADA EN SOJA. EVALUACIÓN DE FUENTES LÍQUIDAS

Ing. Agr. (Msc) Gustavo N. Ferraris
INTA EEA Pergamino.
Av Frondizi km 4,5 B2700WAA  Pergamino
ferraris.gustavo@inta.gob.ar

INTRODUCCIÓN
El fósforo (P) es el nutriente más relevante para la nutrición del cultivo de soja. Su disponibilidad ha bajadado considerablemente, a causa de un balance negativo sostenido en el tiempo. En la actualidad, se considera que en términos globales sólo se repone algo más de un 40 % del nutriente extraído con las cosechas. Para la nutrición de soja, en la Región Pampeana Argentina los fosfatos de calcio son las fuentes de uso prevalente, tanto el superfosfato triple (0-20-0) como el supefosfato simple (0-9-0-S12). El primero se caracteriza por su alto grado de P mientas que el segundo además aporta una cantidad significativa de azufre (S). Sin embargo, la relación de concentración entre ambos elementos (9:12) podría resultar desbalanceada, especialmente para la región núcleo pampeana. Además, de acuerdo con numerosos trabajos realizados en los últimos años, el aporte de sólo dos elementos podría resultar insuficiente.
Como alternativa, una metodología que está mostrando una creciente adopción es la suma de nutrientes menos tradicionales sobre las fuentes de P o nitrógeno (N). Cuenta como ventaja su practicidad, eficiencia y bajo costo. Al enriquecer el aporte de nutrientes, permite agregar valor disminuyendo los costos de logística. La fuente base fuente podría modificarse entre cultivos o campañas en función de su disponibilidad o costo. Por otra parte, facilita ampliamente la adopción al no modificar las tareas habituales de fertilización. De este modo, podrían incorporarse micronutrientes, hormonas de crecimiento y hasta microorganismos promotores del crecimiento vegetal. La eficiencia de estos tratamientos es una práctica reciente, que requiere ser evaluada.
El objetivo de este experimento es:
1. Evaluar la respuesta a la fertilización en soja y 2. Comparar la eficiencia de formulaciones tradicionales con fuentes líquidas, que aportan P, S, zinc y boro. Hipotetizamos que 1. El cultivo de soja responde positivamente al agregado de nutrientes esenciales para su crecimiento, como fósforo, azufre, zinc y boro y 2. Mezclas líquidas que aportan estos elementos en proporciones acordes a los requerimientos del cultivo podrían mejorar la eficiencia de las fuentes tradicionales.
Palabras clave: Soja, fuentes fosforadas, fertilizantes fluidos, micronutrientes, nutrición balanceada, tecnología de fertilización.

MATERIALES Y MÉTODOS
Durante la campaña 2017/18, se realizó un experimento de campo destinado a evaluar el impacto de diferentes estrategias de fertilización sobre la productividad del cultivo de soja. Los tratamientos fueron aplicados en soja de primera. El experimento se implantó en la EEA INTA Pergamino, sobre un suelo Serie Pergamino, Argiudol típico, familia mixta, franca, térmica, Clase I-2, IP=85. La siembra se realizó el día 15 de noviembre, con la variedad DM 40R16 STS, en hileras espaciadas a 0,40 m. El sitio experimental registra una rotación agrícola continua con alto nivel de intensificación y rotación de cultivos. El antecesor fue maíz. Durante el ciclo se aplicaron insecticidas y fungicidas para prevenir el ataque de oruga bolillera, chinches y enfermedades. Las parcelas se mantuvieron totalmente libres de malezas y plagas.

Figura 1: Vista del sitio Experimental. EEA INTA Pergamino, campaña 2017/18.

Figura 2: Localización geográfica del uno de los sitios experimentales. INTA EEA Pergamino, Visor Land Viewer, imagen Sentinel-2 del 22 de enero de 2018.

El diseño del ensayo correspondió a bloques completos al azar con cuatro repeticiones y ocho tratamientos. Tanto las fuentes sólidas como líquidas se aplicaron en línea de siembra, a excepción del tratamiento T8 donde MAP se aplicó al voleo. Los detalles de los tratamientos evaluados se describen en la Tabla 1. Por su parte, el análisis de suelo de los sitios se presenta en la Tabla 2.

Se recontaron plantas emergidas 15 dds. En R4 se determinó el NDVI por medio del sensor Green seeker y la intercepción de radiación. Asimismo, se estimó el contenido de N mediante el medidor de clorofila Minolta Spad 502, y se calificó el vigor en función del estado general de la parcela, su uniformidad y sanidad. Se realizó una evaluación de nodulación, considerando número, peso, tamaño y ubicación de los nódulos. La recolección se realizó con una cosechadora experimental automotriz. Sobre una muestra de cosecha se determinaron los componentes del rendimiento, Nº de nudos, vainas, NG y PG. Los resultados fueron analizados por partición de la varianza, comparaciones de medias y análisis de regresión.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN
CONDICIONES AMBIENTALES DURANTE LA CAMPAÑA
En la Figura 3 se presentan las precipitaciones determinadas en el sitio experimental y la evapotranspiración del cultivo así como el balance hídrico decádico, medido a través de la evolución del contenido de agua útil en suelo. La campaña 2017/18 se destacó por su complejidad. Las precipitaciones fueron disminuyendo paulatinamente a partir de la siembra, ingresando desde mediados de enero en una progresiva sequía que se fue acentuando durante el llenado de los granos (Figura 3). Sin embargo, no se registraron golpes de calor excesivos, a excepción de la primera semana de febrero. La presencia de plagas fue moderada, solo alcanzando el umbral crítico de tratamientos la población de trips, arañuelas y chinches. La condición de temperatura y baja severidad de plagas contribuyó no agravando el efecto de la falta de lluvias. La reserva inicial y las buenas condiciones físicas del lote atenuaron el proceso, y permitieron concretar buenos rendimientos.


RESULTADOS DE LOS EXPERIMENTOS
En la Tabla 3 se presentan parámetros que caracterizan la nodulación del cultivo, mientras que en la Tabla 4 se presenta el rendimiento, sus componentes y otras variables determinadas durante el ciclo de cultivo.










DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
La campaña 2017/18 fue escasa en precipitaciones (Figura 3), el cultivo perdió biomasa y altura, aunque los componentes del rendimiento no fueron afectados (Tabla 4). La reserva inicial y las buenas condiciones físicas y de rotación del sitio contribuyeron a morigerar el grado de estrés. Los rendimientos alcanzaron una media de 4816,5 kg ha-1 (Figura 4), siendo aceptables dadas las condiciones ambientales del año, y muy cercanas al potencial del ambiente. La nodulación presentó una buena calidad. Claramente la falta de P la perjudicó, y logró su máxima expresión en las dosis más altas de P (i.e. MAP L 70; MAP 40v + MAP L 35). El aporte de microelementos, particularmente B también lo favoreció (Tabla 3). Los tratamientos fertilizados se diferenciaron claramente del Control, especialmente en número, tamaño y localización (Tabla 3). La localización de los nódulos de mayor correlación con los rendimientos (Tabla 3). Las diferencias en los rendimientos fueron estadísticamente significativas (P=0,002; cv=5,1 %). La respuesta a P fue de una magnitud considerable –hasta 831,8 kg ha-1 (Tabla 4)- dando prioridad a los tratamientos que aportaron microelementos como Zn (T6) y B (T7). Entre las estrategias que sólo aportaron sólo P pareciera existir un efecto de dosis, llegando al rendimiento máximo con el nivel medio de 52,5 kg ha-1 de MAPL (Figura 4). A diferencia de lo observado en buena parte de las experiencias anteriores, la combinación de MAP al voleo y MapL en línea (T8) se ordenó por debajo de los mejores tratamientos.
Evaluado a través del coeficiente de determinación (r2) las variables que en mayor medida explicaron los rendimientos fueron NG (r2=0,79), la localización de los nódulos (r2=0,57), Nº plantas m-2 (r2=0,48) y Nº vainas planta-1 (r2=0,47) (Tabla 4).
A cosecha, la evaluación de P en línea reflejó el efecto de tratamiento. Ahora sí, la aplicación combinada de fertilizante sólido al voleo más líquido en línea (T8) dejó la máxima residualidad en suelo, quedando el resto en un plano de equidad.
Los resultados del presente experimento permiten concluir sobre los efectos positivos de la fertilización en soja. Se verificó un buen comportamiento de las formulaciones que aportan Zn y B, y en su defecto un mínimo de dosis de MAPL 52,5 kg. Este efecto de dosis muestra una carencia de P muy pronunciada (Tabla 2). El cultivo de soja plantearía en suelos con restricciones, la necesidad de un planteo integral de fertilización con diferentes nutrientes. Las fuentes líquidas evaluadas permitirían cumplir satisfactoriamente con este propósito. La expectativa de dejar un nivel generoso de residualidad hacia los próximos cultivos de la secuencia plantearía la posibilidad de complementar la fertilización en línea con aplicaciones en cobertura total, lo cual podría mejorar los rendimientos en el mediano plazo.
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